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 Ficha Ragnar

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Ragnar
Dios Guerrero de Alpha
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Mensajes : 82

God Robe de Alpha
Fecha de inscripción : 09/01/2011

MensajeTema: Ficha Ragnar   Lun Ene 10, 2011 11:47 pm

[FDI: Espero que este todo correcto, no creia que me fuese a ocupar tanto la historia Razz]


Nombre: Ragnar Schtauffen

Sexo: Masculino

Imagen:

Descripción física: La herencia de Ragnar se hace patente en su complexión atlética y fornida, su estatura superior a la media, sus largos cabellos rubios y sus vivos ojos azules, como la efigie de uno de los héroes nórdicos de antaño.
Entre las numerosas cicatrices de su cuerpo destaca la que le cruza por completo el pecho, como la huella de una garra gigantesca.

Descripción psicológica: Honorable y cortes, incluso con sus enemigos, la forma de ser de Ragnar puede resultar arcaica y engañosamente calmada. Pues en su interior yace, además de una voluntad adamantina, un valeroso y voluntarioso corazón que nunca se rinde ante la adversidad y por el que corre la orgullosa sangre de un auténtico guerrero.

Lugar de nacimiento: Pueblo de Gjógv, Islas Faroe (Dinamarca)

Lugar de entrenamiento: Pico de Slættaratindur (Islas Faroe)

Edad: 20 años

Otros: Le gustan la naturaleza y los espacios abiertos, la música celta y los perros. Sus comidas predilectas son los estofados, las empanadas y el chocolate, y su color favorito el azul. No soporta a quienes abusan de o se meten con seres más débiles que ellos.

Historia: Ragnar nació en un pequeño pueblo costero llamado Gjógv, en la punta norte de la isla de Eysturoy, el benjamín de una numerosa y próspera familia. Y los primeros años de su vida transcurrieron como los de cualquier otro niño; o tal vez algo más accidentados al contar con ocho hermanos y hermanas mayores, unos padres extremadamente estrictos y sumamente chapados a la antigua.
Así se explica que, en un tormentoso día en lo más crudo del invierno, poco después de cumplir los diez años, Ragnar amaneciese en la bodega de la mansión familiar; castigado por asaltar la despensa durante la noche. Y fue precisamente eso lo que le salvo la vida.

Encerrado en el sótano el niño no pudo reunirse con su familia ni ver lo que sucedió, pero las gruesas paredes de piedra no evitaron que oyese los gritos de dolor y espanto, ni tampoco paliaron aquel rugido tremebundo, que le hizo caer de rodillas y encogerse de terror como un animalillo asustado.
No fue hasta más tarde, cuando recuperó el sentido y logró forzar la puerta, que contemplo el dantesco espectáculo. Pues todo el pueblo se hallaba completamente congelado y silencioso como una tumba, y, desde cada calle, portal y esquina lo contemplaban los ojos muertos de sus vecinos y familiares, congelados en una indecible agonía por un hielo oscuro y antinatural. Y el joven Ragnar, incapaz de hacer frente a aquello, huyo del pueblo através de la tormenta, gritando y llorando, sin pararse a recoger ropa o provisiones ni comprobar la dirección, buscando tan solo alejarse cuanto antes de aquella horrenda pesadilla.

El niño corrió y corrió, hasta caer exhausto y sollozante sobre la fría nieve. Donde, completamente perdido, lejos de cualquier rastro de civilización, enfermo de pena y cansancio, y sin anhelo alguno de vivir, se acurruco y espero su muerte.
Pero no fue el segador quien se presento ante él, en medio de delirios febriles, sino una prominente figura, vestida con una armadura de otros tiempos, que pareció surgir de entre la mismísima ventisca; recogiéndole en brazos instantes antes de que perdiese el sentido.

Ragnar yació durante días al borde de la muerte, tras lo que despertó en una ruinosa cabaña, velado por un corpulento y barbudo desconocido, pálido como la nieve y vestido con pieles.

- ¡Vaya! ¡¡Por fin despiertas!! ¡Estaba empezando a pensar que lo lograrías y que me había tomado todas estas molestias para nada! - Se giró sonriente hacia la olla que descansaba sobre el fuego de la chimenea y sirvió un tazón que incrusto después entre las manos del chico - ¡¡Yo soy el Maestro Ulrik y te doy la bienvenida a mi humilde morada!! ¡Desde hoy mi techo es tu techo y mi fuego es tu fuego! - le dio unas heladas y “ligeras” palmadas en la espalda - ¡Y ahora come y descansa, canijo! ¡Mañana empieza tu entrenamiento y necesitaras todas tus fuerzas! ¿Alguna pregunta? -

¿Alguna? Había unos cuantos miles de preguntas agolpándose en el cerebro de Ragnar, tras sus ojos como platos, la mayoría referentes a aquel estrafalario individuo. Pero cuando por fin se decidió a formular una, aquella que le quemaba por dentro, sus labios le traicionaron y sus ojos se anegaron de lágrimas.

- ¿Por qué te salve? - contesto el hombretón, ignorando el respingo del chico al ver respondida su muda pregunta y continuando con una amabilidad que chocaba profundamente con su explosividad anterior
- Nadie de Gjógv sobrevivió, nadie.. excepto tú. Y eso es importante, mucho más de lo que crees - le obligó a mirarle a los ojos con suavidad - Además, puede que tus familiares no se ganasen un lugar en el Walhalla, pues no eran guerreros, pero tampoco podrás reunirte con ellos si eliges la salida fácil y acabas con tu vida como un cobarde asqueroso ¿no? Antes tendrás que vivir una vida plena y digan como la suya ¿verdad? -

Ragnar, sin palabras, tan solo pudo asentir con la cabeza.

- ¡Bien! ¡Ahora que nos entendemos te recordare que tienes conmigo una deuda de vida! ¡Pero no te preocupes, puedes pagármela perfectamente entrenándote! - Añadió con una sonora carcajada - Así que ¡¡Come y descansa!! -
Con aquella curiosa despedida el ¿Maestro? Ulrik abandono la cabaña, dejando a su espalda a un huérfano apenado y sumamente confuso, en el que sin embargo, latía ahora una ínfima chispa de esperanza.

Y así dio comienzo la nueva vida de Ragnar y su entrenamiento, el cual consistió, las primeras semanas, en reparar la desvencijada cabaña, la cual parecía llevar décadas abandonada, y el acostumbrarse a las tareas del hogar, pues su Maestro le advirtió que debería ocuparse de su propia subsistencia desde el primer día. Una vez listos los preparativos y recuperado la salud del chico por completo comenzó el entrenamiento propiamente dicho.
Desde entrenamiento de combate hasta sesiones de reposo espiritual, pasando por escalar montañas y luchar a brazo partido con las bestias salvajes del lugar, cada día el entrenamiento llevaba el cuerpo y espíritu de Ragnar más allá de sus limites, despertando paulatinamente su cosmos. Y por las noches, antes de acostarse, Ulrik le hablaba de los guardianes del norte, de los Dioses Guerreros de Asgard, de la Sacerdotisa de la Estrella Polar y del poderoso y sabio dios Odín.
Pero sobre la destrucción de su pueblo o aquella extraña armadura nunca dijo palabra y esquivo todas las preguntas al respecto, así como las referentes a su pasado, su persona o la razón del entrenamiento. Día tras día el maestro Ulrik despertaba a Ragnar antes del amanecer, y noche tras noche se despedía de él y abandonaba la cabaña.

Con el paso del tiempo las semanas se convirtieron en meses, y los meses en años, y el chaval asustado se convirtió en un atlético y apuesto joven que desafiaba a pecho descubierto los peligros e inclemencias de la tundra y las montañas, cuyo pulido cosmos brillaba con una fuerza ejemplar y que nunca le preguntaba a su maestro por aquellas cosas que este obviamente no quería responder.

Hasta que en un tormentoso día en lo más crudo del invierno, poco después de cumplir los diecinueve años, Ragnar se encontró, en una de sus excursiones de aprovisionamiento, el desolado campamento de lo que parecía una expedición metereológica, completamente congelado en un siniestro hielo. Tan solo le fue necesario un vistazo para que los vividos recuerdos volviesen en tromba y para que, sin consultarlo con su maestro ni pensárselo dos veces, emprendiese la caza del responsable siguiendo la dirección que le indicaba su corazón, persiguiendo a la tormenta.
El instinto de Ragnar lo condujo a lo más profundo de un oscuro bosque, hasta la profunda boca de una enorme caverna, rodeada por un aura tenebrosa. Sin titubear un instante y deseoso de venganza el joven se dirigió hacia su interior, solo para verse obligado a retroceder para esquivar una devastadora explosión de aire gélido, que destrozó parte de la gruta y congelo el terreno circundante. Acto seguido, ante sus atónitos ojos, surgió de la cueva una descomunal y espantosa criatura, un horripilante dragón de dos cabezas, con los colmillos rebosantes de veneno y los ojos rezumando maldad.

El monstruo inspiro, preparando de nuevo su terrible ataque, y Ragnar, comprendiendo que no podría evitarlo eternamente, dejó caer su arco y su lanza y avanzó para enfrentarse a la bestia en cuerpo a cuerpo, donde el propio corpachón de la criatura le hiciese imposible alcanzarle con su aliento.
Los golpes de Ragnar, alimentados por su cosmos y el ardiente odio que sentía, fueron potentes y preciosos, cada uno capaz de partir en dos una roca o desnucar un elefante, pero contra las oscuras escamas del dragón fueron como picaduras de mosquito. En vano intento el joven golpear las cabezas de la bestia, buscando un punto débil, pues todos sus ataques resultaban inútiles, y cada vez le costaba más trabajo esquivar los envites del monstruo, cuyas cabezas, garras y cola caían sobre él como una tormenta.
Finalmente Ragnar creyó encontrar un lugar vulnerable en la armadura de la criatura, un pequeño punto bajo su paletilla izquierda, donde un solitario zafiro encajado entre las apestosas escamas brillaba débilmente; y, no bien vio la oportunidad, lanzo un ataque contra el mismo, con toda la furia y odio que sentía hacia la bestia.
Pero aquel golpe, aunque hizo rugir de dolor al dragón, reboto infructuosamente igual que los anteriores, y su velocísimo zarpazo de respuesta le desgarro el pecho y le estampo contra unos árboles cercanos, dejándole sin aliento.

Sujetándose la sangrante herida Ragnar pugno por levantarse y encontrar alguna manera, la que fuese, de enfrentarse a aquel monstruo, contra el que nada de lo que le había enseñado su maestro resultaba efectivo… no, aquello no era cierto… había luchado lleno de furia y deseos de venganza, con el corazón manchado de odio… mientras que Ulrik le había enseñado a luchar con honor y con valor, pensando en aquellos a los que…
Si, ahora lo entendía. La venganza podía ser un buen motivo para pelear pero había otros mejores… No, tampoco era eso, se trataba sencillamente de que ya no necesitaba la venganza. Hasta entonces Ragnar había creído saber lo que era el mal, pero ahora, con su personificación avanzando hacia él, comprendió que no podía contemplar aquel horror, no podía imaginárselo atacando a un inocente, y no combatirlo. La cólera justiciera que sentía ante aquella abominación era mayor que sus dudas y su miedo… y con ella vino el reconocimiento, la admisión, de que aquello era para lo que había nacido y sido entrenado para combatir.
Ragnar se puso en pie, haciendo caso omiso del dragón que preparaba su ataque una vez más y de la vida que se le escapaba por sus heridas, recordando la antigua sabiduría que Ulrik le había transmitido en forma de historias y leyendas cuando aún seguía siendo un niño, y concentró todo su cosmos y fuerza de voluntad en el que sabia seria su último golpe; buscando el único arma que podía derrotar a aquel monstruo.

- ¡¡Oh Padre de Todo, Amo de la Furia, Poeta Poderoso, Creador de los Cantos Mágicos, Maestro del Venablo concédeme tu bendición!! ¡Que tu sabiduría guíe mi brazo y tu poder me de fuerzas! ¡¡¡ESPADA DE ODÍN!!! -

Y, mientras el joven guerrero trazaba con su mano un círculo imbuido de cosmos y alzaba su brazo suplicante a los cielos, el suelo bajo el dragón estalló en mil pedazos, lanzando al monstruo por los aires, y los pedazos del mismo se alzaron como cuchillas, atravesando el punto débil de la bestia y perforando su negro corazón.

Satisfecho de su victoria Ragnar cayó al suelo, completamente exhausto, y estaba a punto de dejarse llevar por el suave abrazo de la inconsciencia cuando sintió arder sus extremidades. Contemplo atónito que la negra y ponzoñosa sangre del dragón se derramaba del mismo formando no un charco, sino como un lago, un océano que amenazaba con envenenarle y quemarle hasta las entrañas. Brego y braceo inútilmente por zafarse y escapar, pero su cuerpo no le respondía, y fue hundiéndose más y más en el mar de sangre, perdiendo toda esperanza….

- ¡¿Vas a decirme que te rindes ahora?! ¡¿Después de haber llegado tan lejos y estar tan cerca?! ¡¡Échale agallas, canijo!! -

La exhortación de su maestro, por incongruente que fuese, le devolvió los ánimos y le dio fuerzas para concentrar su cosmos y contrarrestar la sangre infecta, que le cubrió por completo y se solidificó a su alrededor.
Mas, cuando todo acabo y logró salir del capullo, su sorpresa fue mayúscula al ver curadas todas sus heridas y descubrirse vestido con la misma armadura que había vestido su maestro en sus recuerdos, en la que ahora estaba incrustado aquel extraño zafiro. Aún seguia maravillandose cuando reparó en que su maestro se encontraba ahora a su lado, más extraño que nunca, pues casi parecía estar derritiéndose y, al mismo tiempo, resplandecía iluminado por una beatifica luz interior.

- Lo has hecho bien, Ragnar, muy bien. Ya nada más puedo enseñarte. Ahora solo te resta llegar a Asgard, y no será muy duro, no para ti. Es hora de que la armadura de la Estrella Alpha vuelva a donde corresponde y el Gran Padre precisará de tus servicios. Estoy seguro de que serás un excelente Dios Guerrero -

Y con aquellas últimas palabras Ulrik, antiguo Dios Guerrero de Dubhe Alpha, ascendió hacia las estrellas en busca de su pospuesto y merecido descanso, mientras las lágrimas de su discípulo caían sobre la marioneta de hielo y nieve que su cosmos había sostenido durante todos aquellos años.
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Alex / Hades
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God Sapuri de Hades
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MensajeTema: Re: Ficha Ragnar   Mar Ene 11, 2011 1:03 am

Ficha aprobada n_n. Ahora, postea lo que hace falta: mitológia, técnicas y despertar en la Antesala del Trono.

(Si mal no recuerdo, Radamanthys es originario del mismo lugar, otro dragón europeo XD)

Atte.

Alex

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